BLANCA OLAYA

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Este es un espacio exclusivo de temáticas de Educación Religiosa, teniendo en cuenta que se ha tenido que trabajar desde casa en tiempos del coronavirus. El contenido del blog está tomado de la colección Emaús, camino de esperanza, de Educación Relgiosa. La finalidad es facilitar el acceso de los estudiantes a estos conocimientos en estos tiempos cuando la pandemia nos ha tenido confinados.
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viernes, 17 de abril de 2020

HUMANISTAS CRISTIANOS

Frente a los humanismos ateos del siglo XIX y XX que eliminan las referencias a la dimensión trascendente de la persona o que consideran imprescindible la negación de Dios para afirmar la dignidad del ser humano, existe un humanismo cristiano que ha contribuido a configurar nuestra identidad cultural, y que parte de los criterios evangélicos, del reconocimiento de la existencia de una relación con Dios y que afirma la dignidad del ser humano a partir de una concepción cristiana y religiosa de la realidad.


El humanismo Cristiano:
  • Afirma la centralidad del ser humano único e irrepetible, creado por Dios y con un destino trascendente.
  • Sostiene que es imprescindible el reconocimiento de la libertad personal, pues es indisociable de la dignidad humana.
  • Defiende la misma dignidad y, por lo tanto, los derechos.
En el orden social ha de buscarse la justicia desde los principios de la solidaridad y subsidiariedad. En el siglo XX. Frente al humanismo sin Dios, algunos autores encuentran, precisamente en Él, el auténtico fundamento de una visión positiva y social del ser humano. 
La filosofía centrada en  la dignidad de la persona humana surge como una reacción contra dos corrientes diametralmente opuestas: el totalitarismo y el individualismo.

JACQUES MARITAIN 


Filósofo francés (1822-1973), convertido al cristianismo cuando tenía 24 años. Se dedicó al estudio de Santo Tomás de Aquino. En su libro Humanismo Integral, intenta establecer las bases del humanismo cristiano, que pueda regular también la vida política y social.
Para Maritain hay que pasar del humanismo antropocéntrico al humanismo teocéntrico a través de una filosofía que no se quede en principios, sino en realizaciones concretas.

EMMANUEL MOUNIER


Filósofo francés (1905-1955). Comenzó estudiando medicina pero la abandonó para estudiar filosofía en París, ciudad en la que obtuvo una cátedra en 1928. En 1932 fundó la revista Esprit que será altavoz de su pensamiento. 
Fue encarcelado varias veces por los nazis como "director espiritual de la resistencia".
Su pensamiento intenta resolver, desde la perspectiva cristiana, el descuento entre el individualismo y el comunismo. Analiza al ser humano desde la idea de persona, describiendo sus tres dimensiones básicas: vocación, el hombre está llamado a la existencia por Dios; encarnación, el ser humano está llamado a vivir en una encrucijada personal única;  comunión, por la que todo hombre debe estar abierto a los demás y unido a todos los hombres de modo esencial.  Una civilización personalista es aquella cuyas estructuras y espíritu están orientados a la realización como persona de cada uno de los individuos que la componen.

GABRIEL MARCEL

Filósofo y dramaturgo francés (1889-1973). Estudió filosofía en la Soborna. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó informando a las familias de los desaparecidos. Desde esa experiencia le interesó, por encima de la reflexión abstracta, una filosofía capaz de dar cuenta del hombre real concreto.
En 1929, con cuarenta años, se convirtió al catolicismo: "He sido bautizado esta mañana, con una disposición interior que nunca hubiera podido esperar: ninguna exaltación, pero si un sentimiento de paz, de equilibrio, de esperanza, de fe".  Su pensamiento fue catalogado por Sartre como existencialismo cristiano. 


jueves, 16 de abril de 2020

HUMANISMO SIN DIOS

El pensamiento humanista modificó su rumbo en los siglos XIX y XX. Los avances científicos y la confianza en la razón humana generaron una conciencia de progreso ilimitado que, de acuerdo con sus seguidores, solo será posible cuando se desenmascare lo que limita la completa realización del ser humano. Surgió así un humanismo ateo en el que la mayoría de los pensadores, aunque provenientes de diferentes campos de conocimiento, coincidieron en que solo prescindiendo de Dios era posible engrandecer al ser humano.

LUDWING FEUERBACH



Para Feuerbach (1804-1872) el hombre se aliena en Dios y anula su humanidad en un ser que se le contrapone y al que obedientemente se somete. Tanto Dios como el Cielo, donde saciaremos nuestra sed, no serían otra cosa que una proyección de los deseos humanos. El hombre proyecta fuera de sí las propiedades de su esencia humana en un ser imaginario al que llama "Dios".  La religión convierte todo lo que son aspiraciones del ser humano concreto y que definen al hombre en cuanto a hombre: creatividad, amor, libertad, justicia, en atributos de Dios y lo desvinculan del ser humano.  Esa es, para él, la esencia del cristianismo, y así tituló su principal obra.

Respuesta desde la fe

El pensamiento de Feuerbach nos advierte sobre una tentación siempre presente en la fe: fabricarse un dios a la medida de sus propios deseos e intereses, ¿Acaso lo bueno que hay en el hombre no puede provenir directamente del creador?

KARL MARX



Para Marx (1818-1833) toda sociedad se explica y sostiene sobre una estructura básica compuesta de dos elementos: la base económica (como se organiza la generación, producción y repartición de los productos), y la llamada superestructura, que es el conjunto de leyes, ideas y costumbres (la cultura), que surge de dicha forma de producción.  La base económica y la superestructura se influyen mutuamente. Mantienen una relación dialéctica; es decir, cuando la base económica, la estructura, es injusta y anula al ser humano que trabaja, la superestructura genera un mecanismo de defensa al que Marx llama ideología.
La ideología es una falsa conciencia, un conjunto de ideas, que justifica y busca mantener la realidad tal y como es, haciendo que los individuos formen teorías falsas sobre sí mismos y sobre todo el mundo, de manera que el ser humano vive desrealizado, alienado. 
Entonces, según él, la religión nace por la necesidad de la ideología de enmascarar las injusticias, para justificar las desigualdades y opresiones e impedir la rebelión de las clases explotadas. Su famosa respuesta está en la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel: la religión es el opio del pueblo.

Respuesta desde la fe

El comunismo ha supuesto un desafío para el cristianismo a la hora de expresar su compromiso con los más necesitados, pero el cristianismo explícitamente predica que el Dios que se revela en Jesús de Nazaret es un Dios liberador que no anula al ser humano.
La fe cristiana no acepta la violencia como medio para revertir el orden social. ¿Acaso el proyecto de vida que plantea Jesús no desenmascara las injusticias y nos invita a amar al prójimo? ¿Cómo podría ser eso una alienación?



miércoles, 15 de abril de 2020

EL HUMANISMO

UN PROBLEMA FILOSÓFICO


La palabra humanismo es relativamente reciente.  El pedagogo  alemán Friedrich Niethammer la usó por primera vez en 1808, entendiéndola como el estudio de las lenguas y autores clásicos (Latín y Griego). Con ese mismo sentido venía usándose ya la palabra humanista desde 1538, designando con ella a quienes durante el Renacimiento buscaban la vuelta a los modelos de la Antiguedad clásica (Grecia y Roma), que eran consideradas los arquetipos de los humanistas.


Los humanistas idealizaron la cultura clásica para liberarla del contexto escolástico y la pusieron al servicio de la educación del individuo. Esa didáctica del humanismo contribuyó a cambiar el concepto que el ser humano tenía de sí mismo. Se redescubrió el valor de la individualidad, el ser humano empezó a proyectarse a sí mismo desde la libertad y a considerar a la propia razón, en lugar de la tradición o la autoridad, como guía de interpretación de la naturaleza, de la moral y de la realidad política. Pero no se desliga de la fe: es un humanismo cristiano en el que abundan las constantes referencias a Dios y a la fe cristiana. El ser humano se define a sí mismo como copula mundi, un lugar de encuentro entre Dios y la realidad.

ERASMO DE ROTTERDAM (1466-1536)

Holandés, fue un sacerdote de los canónigos regulares de San Agustín. Se empeñó en la renovación de la lglesia, la sociedad y el modelo educativo. Encontraba que la educación escolástica no lograba ser una vivencia personalizada de la fe. Era entonces  necesaria una renovación moral y cultural de Europa por medio del humanismo evangélico.
Su propuesta, llamada Philosophia Christi, se basaba en dos principios; la humanitas clásica, amor por la humanidad desde la dignidad del hombre y docta pietas, la piedad cristiana interiorizada: humildad, magnanimidad, prudencia.  En sus escritos aborda, desde sus planteamientos cristianos, cuestiones políticas, educativas, intelectuales y religiosas. Su obra más famosa es el Elogio de la locura.

SANTO TOMÁS MORO (1466-1536) fue un abogado y político de la corte de Enrique VIII. Frente al realismo político de Maquiavelo, Santo Tomás Moro quiso reflexionar sobre el orden político, describiendo un estado ideal, al que llamó Utopía, nombre compuesto por las palabras griegas u "no" y topos "lugar", es decir, un lugar inexistente, pero que tenía, como fundamento político de la convivencia, la igualdad de todos y, como fin, el servicio y respeto a la persona. 

TRATAR LOS CONFLICTOS COMO OPORTUNIDAD