BLANCA OLAYA

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Este es un espacio exclusivo de temáticas de Educación Religiosa, teniendo en cuenta que se ha tenido que trabajar desde casa en tiempos del coronavirus. El contenido del blog está tomado de la colección Emaús, camino de esperanza, de Educación Relgiosa. La finalidad es facilitar el acceso de los estudiantes a estos conocimientos en estos tiempos cuando la pandemia nos ha tenido confinados.
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sábado, 6 de junio de 2020

CONSTRUIR LA PAZ

LAS SEMILLAS DE LA VIOLENCIA
En su obra Las semillas de la violencia, el psicólogo Luis Rojas Marcos afirma que todos los seres humanos nacemos con las simientes de la bondad, la racionalidad, la tolerancia, la compasión y la generosidad, pero también venimos al mundo con las semillas del disparate, del odio, de la xenofobia, la agresión y la crueldad. Dependiendo de la calidad del medio, estos granos pueden mantenerse latentes y o germinar con fuerza, pueden morir o florecer. Un axioma básico sobre el desarrollo de la personalidad es que el amor engendra  más amor y la violencia engendra más violencia.

LA GUERRA UN MAL INTOLERABLE
Para el pensamiento cristiano, la guerra es un mal que no corresponde a la naturaleza del hombre como ser racional y sociable; un atropello contra los Derechos Humanos y contra Dios. Es una acción contraria al ejemplo de mansedumbre de Jesucristo y su actitud de reconciliación. Dadas las espantosas consecuencias que hoy puede provocar un conflicto bélico, la guerra es un mal intolerable.


UN ATROPELLO CONTRA DIOS Y CONTRA EL SER HUMANO
Todo tipo de violencia brota del egoísmo que impulsa a las personas a actuar de manera contraria a la nobleza. El egoísmo es opuesto al amor y las actitudes que este verbo comporta, por eso, cada vez que el ser humano actúa con violencia, se hace daño a sí mismo, a los demás y rompe su amistad con Dios.
Una muestra de la violencia a gran escala son el terrorismo, los secuestros y la tortura, acciones que son "gravemente contrarias a la justicia y a la caridad" e incompatibles con el mensaje cristiano.
Así mismo, la carrera de armamentos es considerada por la iglesia  como un escándalo intolerante por emplear recursos ingentes al servicio de la muerte en vez de al servicio de la vida.

EL CAMINO DE LA PAZ
A ejemplo de Jesús, los cristianos rompen la espiral de la violencia devolviendo bien por mal, poniendo la otra mejilla como respuesta a la agresión.
Quienes reciben en su corazón la buen noticia del Reino adquieren una visión del mundo y de la vida; experimentan el perdón y el amor de Dios que les hace, a su vez, capaces de perdonar y amar a los hombres como ellos mismos son amados y respetados.  Jesús exhorta a sus discípulos a amar a sus enemigos, a ser buenos con todos más allá de los límites de las exigencias y los derechos: "Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso; perdonen y serán perdonados; porque con la medida con que ustedes midan así serán medidos" Lc 6, 36- 38.
El mensaje de Jesús suscita el rechazo de toda violencia y el compromiso de trabajar por la paz. Esta no consiste solo en la ausencia de guerra, sino en superar sus causas, tales como el odio y el rencor, la carrera de armamentos, la violencia social e institucional y los extremismos.
Para ello, no hay otro camino que la justicia y la solidaridad, la libertad y el diálogo, el respeto a los valores humanos y la defensa de los más débiles y necesitados de la sociedad.


domingo, 29 de marzo de 2020

LOS DERECHOS HUMANOS

LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS



El 10 de diciembre de 1948 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta declaración es aceptada tanto por los creyentes como por los que no los son.    Por eso, su contenido se ha convertido en un punto de referencia para indispensable a la hora de afrontar los problemas de nuestro mundo.  Consta de una introducción y treinta artículos.

Art. 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Art. 2: Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Art. 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad.
Art. 4: Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre;  la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Art. 5: Nadie será sometido a torturas, ni penas ni tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Art. 18: Toda persona tiene derecho a al libertad de pensamiento, de conciencia o de religión.
Art. 23: Toda persona tiene derecho al trabajo y a la libre elección de su trabajo.
Art. 24: Toda persona tiene derecho al descanso y al disfrute del tiempo libre.
Art. 26: Toda persona tiene derecho a la educación...


Tras las numerosas muertes y la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, algunos países tomaron conciencia de la necesidad de establecer un documento que recogiera los principales derechos de las persona para que tales hechos no volvieran a repetirse.


Desde el siglo XVIII, y sobre todo a partir de 1948, los Derechos Humanos se han convertido en un ideal compartido por muchos hombres y mujeres del mundo.

En la Declaración Universal, además de reconocer el valor de la dignidad de toda persona, se especifican una serie de derechos que todos tenemos por el mero hecho de nacer, como son el derecho a la vida, a la integridad física, a la seguridad, a la libertad de pensamiento,de religión, el derecho a la libertad de expresión, reunión y derecho a  la educación.


Esta declaración es aceptada tanto por los creyentes como por los que no lo son. Por eso, su contenido se ha convertido en punto de referencia indispensable a la hora de afrontar los problemas de nuestro mundo.

TRATAR LOS CONFLICTOS COMO OPORTUNIDAD